Si nos miran bien o mal no es cosa nuestra,
es a causa del insano juicio que los flagela,
y sienten envidia de nuestra cabal locura,
cuando en sus ojos nuestro amor riela.
Si nos sonríen o nos critican qué nos importa,
es a causa de una convención absurda,
y no comprenden por lo que vivimos y luchamos,
ni conocen nuestra intrépida bravura.
Si tratan de embestir tu torre de marfil,
yo seré tu más firme armadura,
la muralla que proteja nuestros sueños,
embadurnando tus noches de dulzura.
Que los miedos no luzcan de gala,
ni la cobardía nos dé baja por ciegos;
que no existan balas,
que conviertan este amor en deshielo;
que el batir de tus alas,
no tatúe una herida en mi cielo.
Mª Carmen Valenzuela Marín