cuándo cambió la muerte su parca por parné,
cuándo precintó la luna sueños con sutura,
y los pájaros se afiliaron al un, dos, tres.
Cuándo remendó Lulú el sexo con mesura,
cuándo encaló Machín sus ángeles de café,
cuándo Siddhartha anduvo por livianas llanuras,
e intuyó Krahe el paradero de esa mujer.
Pieles grises, fase terminal de un vis a vis,
heroína de rutina impía al por mayor,
risas lapidadas a manos de un vodevil.
Pieles grises, espuelas que pican el color,
chispa sujeta bajo efecto de clamoxyl,
títeres esclavos, sulfatados de convención.
M.ª Carmen Valenzuela Marín