Yo no soy
aquella que espera de ti una promesa de amor,
ni un
para siempre tatuado en el viento.
Yo no
quiero poemas, ni cartas, ni primaveras
cortadas
de un jardín perecedero.
Yo no
quiero ir de tu mano,
ni una
casa a la que llamemos hogar.
Yo no
quiero portar una alianza con tu nombre en el dedo,
ni ser
la mujer que te espere tras la puerta al entrar.
Yo no
quiero ser tu pan de cada día,
ni que
rindas cuenta a la infecta rutina.
Yo no
quiero San Valentines, ni aniversario ideal.
Yo no
quiero ser la madre de tus hijos,
ni tu
compañía en una cena familiar.
Yo solo
quiero ser tu ruina,
la vía
de escape de tu realidad.
Yo
solo quiero que te pierdas conmigo.
a cien
kilómetros de este lugar…
Solo
quiero ser tu amiga,
huir
de ti, y que tú huyas de mí,
para
luego volvernos a encontrar.
Quiero
ser el caos donde te refugies,
una
especie de búnker cuando no puedas más.
Yo no
quiero que me quieras,
tampoco
yo haré por quererte,
y en
caso de querernos la mentira es lo mejor.
El
amor es un terreno pantanoso,
donde
al final termina por hundirse uno de los dos.
Tan
solo quiero dar tumbos contigo,
de
motel en motel,
desgastar
haciendo el amor
cada
rincón de esta ciudad.
M. ª Carmen Valenzuela Marín