solo por hoy,
por si, quizá, mañana no volvemos a jugar.
Arráncame la sórdida mueca de la cara.
Colócame tu sonrisa.
Tan solo préstamela...
Así no tendrás excusas para marcharte,
ni yo de distraerme en la felicidad.
por si, quizá, mañana no volvemos a jugar.
Arráncame la sórdida mueca de la cara.
Colócame tu sonrisa.
Tan solo préstamela...
Así no tendrás excusas para marcharte,
ni yo de distraerme en la felicidad.
M. ª Carmen Valenzuela Marín
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