sábado, 4 de abril de 2015

Duende del Sur

Juguetones los azares del destino,
adornaban las calles del sur,
dos luceros de alegría al son de un sol vespertino;
ataviados lucían de un cristalino tul.

Y en el camino algo más que una estrella descubrí,
no era ni oro, ni plata, ni menos brillante que el trigo,
más bien parecido al rubí:
un gran hombre, un genio; me dije, tal vez un amigo.

Persiguiendo voy las huellas que a su paso dibujan sus alas,
portando va por los sinfines su alma de golondrina,
y la brisa de su aleteo en los corazones cala,
brindando el recuerdo de sus ojos color agua marina.

M.ª Carmen Valenzuela Marín

No hay comentarios:

Publicar un comentario