No
sé cómo explicarlo. Verás: es como un chispazo, que me muerde, de súbito, con
su electricidad el corazón. Es una gélida caricia que arrecia las palmas de mis
manos y mis pies. Es un seísmo espiritual que enmudece mis movimientos. Es un
soplo que ensordece mi voz. Es una luz que colisiona, de pronto, con mis
sentidos. Es un chaparrón inesperado que te deja frío. Es como el relente que
cala en los huesos adictos a la nocturnidad. Es un espasmo que acelera el
control remoto de mi interior. Es una sacudida de locura que me hace pensar en
el amor.
Aunque
tú no lo sepas…No sé cómo explicarlo, es lo que siento cuando te veo.
Aunque
tú no lo sepas.
M. ª Carmen Valenzuela Marín
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