Cuando el amor impera
no existen años,
sino primaveras;
no hay color
que tizne en el corazón
una frontera;
tampoco una condición,
que con mayor o menor parné,
manche con interés de papel
quien de verdad ama
con sus carnes y su vida entera;
ni dos sexos por igual
que no puedan cantarle al mundo
su pasión acompañada
de una irisada bandera.
M. ª Carmen Valenzuela Marín
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