Y en
lugar de la cartera, quisiera robarte la vida entera.
Pero
es un mal negocio apostar por el amor,
con las
hormonas a flor de la traición.
Dos
corazones de paso en una ciudad tan diminuta,
que al
final del cruce se vuelven a confundir.
No, no
es una buena inversión
en los
tiempos que corren,
apostar
por el amor.
Y es
por eso, que desecho
el amago
de promesa en el nunca jamás.
Y es
por eso que pretendo
saquearte
cada beso,
cada sonrisa,
cada caricia,
que me
permitan tus impulsos
cuando
te invite desafiar al azar.
Y si
la valentía se anima un rato
dejamos
los miedos aparcados
y nos arrojamos
al ring de boxeo,
que es
el colchón.
M. ª Carmen Valenzuela Marín
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