miércoles, 5 de agosto de 2015

Es la historia

Déjame contarte una historia
donde nunca érase una vez:
tú eras el perfecto escapista
y yo un pez muerto de sed.
Tú, prófugo del compromiso;
yo, el deseo mismo tras tu piel.
Tú, burlador de golondrinas;
yo, la luna de hiel.
Tú, la cruel indiferencia;
yo, camino de versos al son de tus pies.
Nosotros, el quizá del mañana,
el pero del hoy,
el imposible de ayer.
Ahora ignoro tus desplantes,
mentiría si dijera que me duele el corazón.
Solo digo que en la historia
esta loca muere por tu boca,
y este cuerpo reclama tu sudor.

M. ª Carmen Valenzuela Marín

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