¿Dónde quedaron los besos del verano?
Se fundieron ofuscados al compás del deshielo,
el sol se desarmó como un juguete de mecano,
ahora mis recuerdos son brumas de anhelo.
¿Dónde arrojaste la llave de mi alma?
En algún vertedero de ciudad desamor,
donde lo que se pierde no regresa a la alborada,
donde el más valiente muere de un mortal al corazón.
¿Dónde aparcaste tus satiriasicos sentimientos?
me tapiaron el parking y sin frenos voy,
camino de la autopista bienvenido al desaliento,
infierno a pensión completa ayer, mañana y hoy.
¿Dónde sepultamos al gato y al ratón?
lo nuestro concluyó como el rosario de la aurora,
cada uno por su lado y la franqueza enchironada en el arcón,
¡en la que te dejé marchar maldita sea la hora!
Y dime, ¿qué pasó?
¿Cómo pudimos podar las flores que vimos crecer?
Las palabras, las caricias, el color: todo voló;
quiero creer que fue la lluvia quien se lo llevó.
Mª Carmen Valenzuela Marín
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