¿Para qué callar?
¿Para qué maquillar el amor de convenciones?
¿Para qué revestir los sueños con parches de vergüenza?
¿Para qué aprisionar la pasión en el portaaviones?
Qué más da los murmullos envenenados,
no entienden lo que es vivir para vivir;
qué más da si nos lanzan dardos infectados,
están borrachos de cordura febril.
¿Para qué disfrazarte de un desconocido?
¿Para qué permitir que nos taladren las ilusiones?
¿Para qué remendar besos si ya no sientes lo mismo?
¿Para qué tolerar que te marquen tus direcciones?
Qué más da la falsa moral de una sociedad basura,
enfermaron de envidia al no poder volar más alto;
no consientas que te subasten el destino,
no autorices la tala de las alas de tus pies.
Mª Carmen Valenzuela Marín
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