sábado, 25 de octubre de 2014

Porque para echar de menos hace falta ausentarse

Yo hablo con el silencio;
tú, con la mirada.
Mis labios sabor amargura,
tu voz color cuchillada.

Te echaré de menos en mis ausencias,
y cuando vuelva,
quién sabe si volveré,
puede que me vaya otra vez.

Porque soy una gata sin remedio,
que siempre se va por los tejados,
que se marcha sin hacer ruido,
que regresa como se ha marchado.

Te echaré de menos en mis ausencias,
y cuando vuelva,
quién sabe si volveré,
puede que me vaya otra vez.

Y extrañaré tus besos de humo,
cuando mis penas se multipliquen al cuadrado;
veré si el viento me desinfecta
los reveses del pasado.

Mª Carmen Valenzuela Marín

No hay comentarios:

Publicar un comentario